Nuevo certificado de defunción para Carlos Tereszecuk: crimen de lesa humanidad tras 50 años
El Registro de las Personas de Corrientes rectificó el acta de 1976 y reconoció que el militante fue secuestrado, torturado y ejecutado por el terrorismo de Estado. Su cuerpo apareció en el río Paraná.
En un acto de reparación histórica, el Registro de las Personas de Corrientes emitió un nuevo certificado de defunción para Carlos Tereszecuk, militante político y exsecretario del Poder Legislativo de Misiones. El documento rectifica la versión oficial de 1976 y establece claramente que su muerte fue un homicidio calificado como crimen de lesa humanidad, producto de torturas y ejecución en el marco del terrorismo de Estado.
La medida cumple con la sentencia dictada en noviembre de 2025 por la jueza federal Zunilda Niremperger, titular del Juzgado Federal N° 1 de Resistencia. El fallo ordenó anular el acta primitiva e inscribir el nuevo documento integrativo, que ya fue entregado a la familia bajo el Acta N° 41, Tomo N° 80, Folio N° 41 del municipio de Empedrado.
Carlos Tereszecuk fue secuestrado en los primeros días de noviembre de 1976 y trasladado al centro clandestino de detención que funcionaba en la Jefatura de Policía de Resistencia. Allí fue sometido a graves torturas que, según testimonios judicializados, le impedían mantenerse en pie. Durante la segunda semana de ese mes fue ejecutado y su cuerpo arrojado al río Paraná.
El 15 de noviembre de 1976 sus restos fueron rescatados en la costa de Empedrado, a 70 kilómetros de Resistencia. Permaneció décadas enterrado como NN en el cementerio municipal hasta que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró restituir su identidad en 2018.
La sentencia de la jueza Niremperger también reconstruyó la metodología sistemática de la represión en la región: las víctimas eran asesinadas con disparos en cráneo o tórax, maniatadas con alambres, desnudas y arrojadas al Paraná. En muchos casos se les amputaban yemas dactilares o se les realizaban cortes abdominales para evitar que flotaran y dificultar su identificación.
Esta misma investigación permitió identificar a otras víctimas de la dictadura en tumbas NN de la provincia, entre ellas Rómulo Artieda y Julio "Bocha" Pereyra.
El nuevo certificado no devuelve a Carlos, pero cierra un ciclo de negación oficial y reconoce judicialmente la verdad que su familia y los organismos de derechos humanos vienen reclamando hace medio siglo. Es un paso más en la reconstrucción de la memoria y el derecho a la verdad sobre lo ocurrido durante el terrorismo de Estado.