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Descontrol en Avellaneda por el sándwich kilométrico de la Parrilla El Tano

Un intento de preparar un sándwich de matambre a la pizza de 750 metros terminó con vallas derribadas y porciones tomadas por la fuerza durante la celebración del 25 de mayo en Avellaneda.

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Descontrol en Avellaneda por el sándwich kilométrico de la Parrilla El Tano

Se trató de un intento por preparar un sándwich de matambre a la pizza de aproximadamente 750 metros que, según la organización, se promocionó para la mañana del 25 de mayo en la avenida Mitre de Avellaneda y terminó en descontrol cuando vecinos derribaron vallas para llevarse porciones.

¿Qué pasó en Avellaneda?

La convocatoria estaba prevista para las 11:00 del 25 de mayo y, según la propia Parrilla El Tano y la cobertura del evento, el objetivo era armar un sánguche de 750 metros para celebrar los 25 años del local. Con patrocinadores y la presencia del intendente Jorge Ferraresi, la propuesta atrajo multitudes; sin embargo, varias horas después, entrada la tarde, usuarios en redes denunciaron que el armado avanzaba muy lento y que la comida no estaba lista. La demora contrastó con el horario anunciado y, ante la espera prolongada, parte del público superó el vallado, tomó porciones y se llevaron elementos de la organización, según registros en video citados por la nota del 26/5/2026. Este primer balance es factual: 750 metros promocionados, convocatoria a las 11:00 y desorden durante la tarde, todos datos aportados por la cobertura del evento.

Responsabilidades y logística: ¿qué falló?

Vemos aquí una mezcla de excesos en la convocatoria y carencias en la logística. Armar 750 metros de sánguche es una operación masiva que requiere no solo cocineros sino estaciones de corte, líneas de entrega, control de filas y un protocolo claro para contingencias. La organización reconoció meses de trabajo y que el final dejó un sabor amargo, lo que confirma que hubo planificación, pero la cuestión crítica es la escala y la previsión de riesgo. En eventos de entrega gratuita o masiva, la gestión del flujo de personas suele ser el eslabón débil: cuando la demanda supera al ritmo de distribución anunciado, la paciencia se agota y aparecen situaciones de violencia menor. Aquí el dato operativo —inicio a las 11:00 y comida aun sin servirse entrada la tarde— muestra una falla en el cumplimiento de tiempos, un elemento medible y prevenible.

¿Quién debe responder y qué pedirle al municipio?

En eventos con apoyo institucional y presencia del intendente, la responsabilidad se reparte: el organizador por logística, los patrocinadores por compromisos de recursos y el municipio por seguridad y coordinación urbana. La nota indica que el intendente difundió el evento en sus redes y que hubo apoyo municipal; por eso es razonable exigir transparencia sobre las autorizaciones, el plan de manejo de multitudes y la dotación de seguridad. Pedimos que el municipio publique el permiso del evento, cuántos agentes o recursos se asignaron y si existió un plan de contingencia. La rendición de cuentas es clave para recuperar confianza en celebraciones públicas; cuando hay respaldo oficial, la ciudadanía tiene derecho a saber qué se planificó y qué falló.

Lecciones prácticas: cómo evitar que vuelva a pasar

Hay aprendizajes concretos que sirven para organizadores, municipios y comercios. Primero: escalar la logística al tamaño real de la convocatoria y medir la capacidad de entrega por hora. Segundo: comunicar tiempos de espera claros y actualizaciones en sitio y redes; la frustración crece cuando la información falta. Tercero: diseñar puntos de distribución cerrados y por turnos, con numeración o tickets físicos; el packaging pensado y la entrega ordenada importan tanto como la receta. Finalmente, siempre tener plan B: más personal entrenado, refuerzos de seguridad y bancos de porciones para redistribuir. Favorecemos la presencialidad y el ritual en celebraciones públicas, pero la preservación de esos rituales pasa por seguridad, transparencia y comunicación municipal; sin esas piezas, una buena idea puede terminar en conflicto y en un sabor amargo para todos.

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